Las personas tomamos decisiones todo el tiempo. Lo hacemos frente a temas simples o frente a temas enormemente complejos. El hecho es, que no podemos avanzar sin decidir. A veces nos gana la reactividad y solo repetimos patrones de decisiones aprendidos en el pasado. Cada vez que decimos que sí, a algo, soltamos otra cosa que queda en el terreno del no. Al decidir elijo lo que quiero conservar, aunque muchas veces no tenga plena conciencia de lo que estoy haciendo.

¡Cuánto más complejo se vuelve este tema si en vez de tomar decisiones en forma individual, tenemos que hacerlo en conjunto! Ya no es, qué quiero hacer, si no, qué queremos hacer todos. O sea que a la decisión en si, se le suma la decisión acerca del modo en que elegimos desarrollar el proceso que nos lleve a una decisión compartida. ¿Cuánto nos va a llevar ponernos de acuerdo? ¿Es importante que todos participen? ¿ Y si no me gusta lo que se está decidiendo, qué hago? Estas y otras muchas preguntas aparecen siempre que intentamos avanzar ya sea en equipo o comunitariamente.

Decidir el formato en que vamos a tomar una decisión es tan importante como la decisión que vamos a tomar. Cuando decidimos algo nos hacemos cargo no solo del contenido de la decisión sino del modo en el que esa se decisión se ha tomado. A veces este aspecto se invisibiliza, restándole importancia.

Dejamos por acá diferentes modelos de toma de decisión aplicables a un grupo o a una comunidad, que venimos recolectando a partir de distintas lecturas:

Autocrático: decide la persona que es considerada autoridad o porque es el que concentra más poder y garantiza el alineamiento, o porque es la persona que más sabe del tema y todos respetarán su decisión sin cuestionar. Este método es muy útil frente a la necesidad de tomar decisiones rápida,s en donde hay riesgo alto si la decisión se demora. Ej : una evacuación. Luego existe una instancia en que la persona rinde cuentas al grupo.

Por la mayoría (votación): es el proceso más conocido. Todos votan, gana la mayoría. Es rápido. Es conveniente utilizarlo para decisiones que no sean importantes en la construcción de las relaciones o para impulsar acciones. En general no genera un enfoque superador, dividiendo en dos bandos y dando privilegio a uno que “gana” y otro que “ se resigna”.

Consenso: para llegar a una decisión todos debemos estar de acuerdo. Se dialoga hasta llegar al consenso. Implica un proceso en el que nos esforzamos en comprender el punto de vista del otro y llegar a una solución integral. Es fundamental cuando están en juego los derechos y las relaciones interpersonales.

Consentimiento: en este proceso se busca que no haya nadie que tenga una objeción fuerte. Puede no estar de acuerdo, pero acepta que suceda. Este método ayuda a sostener los acuerdos, y criterios que hacen a la unidad del grupo. Está relacionado con la identidad. Se utiliza cuando es necesario tomar una decisión y se tarda en llegar al consenso. Esa decisión, no impide que se siga conversando sobre el tema.

Advice Process: este método es útil cuando es necesario tomar una decisión compleja que requiere conocimientos técnicos o experiencia previa. Consiste en confiar el proceso a una persona. Esta persona debe consultar al menos dos personas que tengan mucha experiencia en el tema y dos personas que se verán afectadas por la decisión. Hechas estas indagaciones, la persona asignada toma la mejor decisión según su criterio, y acepta su responsabilidad por ella.

Generativa: es un proceso abierto en el que se van transformando las propuestas hasta llegar a una versión superadora de la inicial. El proceso consiste en varias instancias: Proponer. Clarificar. Reaccionar. Mejorar la propuesta. Objetar. Confirmar.

En Japón se utiliza un proceso que se denomina Nemawashi , antiguamente utilizada por los campesinos esta palabra significa “revolver las raíces”. Consiste en ponerse en contacto con las personas clave y comenzar a discutir y mejorar una idea, así como a evaluar su aceptación, con la idea de obtener consenso. Este método, también va generando versiones mejoradas que incluyen las ideas y objeciones de todos los consultados.

Este último tipo de toma de decisiones está intrínsecamente relacionado con la evolución del grupo u organización.

Elegir el método adecuado nos ayudará a prestar atención a estos procesos y a profundizar acerca de la decisión que debemos tomar y su complejidad o importancia. De alguna manera, somos las decisiones que tomamos y el modo en que lo hacemos habla de nuestro modo de entender las personas y sus relaciones.