“No puedes cambiar el pasado, aunque déjame decirte algo, podrías aprender algo de él.” Alicia en el Pais del Espejo. L. Caroll

“Si querés implementar agilidad, empezá por las retrospectivas”, así reza la sabiduría de la comunidad ágil a través de muchos de sus miembros.

La primera vez que escuché esta frase sentí que alguien me estaba invitando a entrar en la escena por la puerta de atrás, o que era como ver una película comenzando por el final.

Tendemos a vernos en forma lineal, recortamos la realidad y la ordenamos en procesos que comienzan en el supuesto momento en que decidimos hacia donde queremos ir, y terminan cuando obtenemos lo que decretamos que queríamos obtener.

Pero, ¿qué pasaría si aceptamos el desafío de comenzar para atrás , un poco al estilo de Alicia en el país del espejo y consideramos como punto de partida el proceso que hicimos hasta ahora.?

¿Quiénes somos? ¿Qué aprendimos trabajando en equipo? ¿Qué nos ayuda? ¿Qué nos detiene?

La retrospectiva es el momento de generar la confianza y construcción de relaciones necesaria para avanzar. Sin embargo nos cuesta entrar por la puerta de atrás.

Muchas veces se escucha decir que estos espacios, para que la gente “hable”, son una pérdida de tiempo. En las organizaciones con estructuras fuertemente jerárquicas, estas conversaciones quedan relegadas al espacio subordinador – subordinado, y vienen rodeadas de un halo de nervios y temores.

Si las cosas van saliendo y estamos medianamente satisfechos, no parece que hiciera falta detenernos. Digamos que vamos “surfeando la ola” con dignidad, y nos sentimos a salvo. Miramos de reojo la cara de nuestros compañeros de equipo y chequeamos que no evidencie grandes conflictos.

A veces sabemos que algo no anduvo “tan bien” pero esperamos a que “alguien” levante el tema, y si no sucede, respiramos aliviados.

Pasa el tiempo y no hablamos, damos por sentado que está todo bien. Todos sabemos que no, pero no parece importante, hasta que algo, no sabemos bien qué, empieza a fallar, las conversaciones de queja se multiplican, no nos entendemos del todo bien, nos guardamos cosas y aumenta el radio pasillo.

Mi amigo Diego llama a esto “sangrar la retro”. Como no nos estamos dando espacio para hablar, las conversaciones se cuelan por todos lados.

Acordar un tiempo y espacio para este momento de apropiarse de los aprendizajes, reciclar energía y sanar heridas, es tan importante como comenzar un proyecto planificando hacia donde vamos.

La retrospectiva es además, una gran oportunidad para ajustar nuestra mirada ágil. ¿Establecemos nuestra definición de terminad con claridad?¿Estamos iterando y recibiendo feedback? ¿En qué agregamos valor? ¿Cómo funciona el equipo? ¿Tenemos visibilidad?

Dejo por acá algunos puntos a tener en cuenta a los que, cada equipo, en la próxima retro, le puede agregar los suyos.

¿Qué? no es lo mismo que ¿Cómo? Es una gran tentación hablar solo de “qué” hicimos. Es importante focalizar esas cosas en la Review, y dejar el espacio para hablar de los procesos.

Construir confianza y relaciones. Lo que sucedió es lo que sucedió. No hay modo de que hubiera sucedido diferente. Ahora aprendemos para el futuro cómo puede suceder mejor y compartimos sentimientos y emociones en un espacio seguro.

Estar atentos a evitar. Las siguientes actitudes, que detienen el proceso:

  • Pensar que hay correcto e incorrecto
  • Evitar los momentos incómodos
  • Intentar controlar los resultados
  • No medir el impacto personal
  • Preocuparse por agradar

Preparar el momento

Es mejor cuando algunos preparan la retrospectiva considerando los siguientes momentos y decidiendo las dinámicas que favorecen la participación del equipo:

  1. Armar el escenario
  2. Recolectar datos
  3. Indagar
  4. Decidir qué hacer
  5. Cerrar la retrospectiva y evaluar cómo la hicimos (la retro de la retro)